Un día en Iximché, la cuna de Guatemala

2 de septiembre de 2025 | Este diario de viaje corresponde a la primera salida con nuestro nuevo instructor de la carrera de Guía Local de Sacatepéquez, Gustavo Samayoa.

El punto de partida fue el INTECAP, en Antigua Guatemala. La hora de salida estaba programada para las 8:30 a.m., pero nuestra compañera Flor se atrasó unos diez minutos exactos. El profesor decidió esperarla y aprovechó el incidente para explicarnos el criterio adecuado que debemos aplicar como guías de turismo en situaciones similares:

  • Si el grupo se conoce entre sí, se les consulta si desean esperar o salir a la hora establecida, y se toma la decisión con base en ello.
  • Si el grupo es de desconocidos, lo más recomendable es no preguntar y respetar estrictamente la hora de salida.

Finalmente partimos a las 8:40 a.m. con destino a Iximché, Tecpán, Chimaltenango. Aunque técnicamente nos salíamos un poco del departamento de Sacatepéquez, el profesor nos recordó que como guías locales no podemos obviar la relevancia que Iximché tiene para comprender el origen y la historia de Guatemala. Fue allí donde se estableció la primera capital hispánica antes de su paso por Sacatepéquez: primero en el valle de Almolonga (hoy San Miguel Escobar y Ciudad Vieja) y más tarde en el valle de Panchoy, la actual Antigua Guatemala.

En el camino recogimos a Ariel cerca de Pastores, y luego a Magdalena y Rudy en un McDonald’s de Chimaltenango. Algunos aprovechamos la parada técnica para ir al baño, comprar algo de comer y, por supuesto, recargar café.

El trayecto de Antigua a Tecpán toma aproximadamente una hora. Sin embargo, llegar hasta el parque arqueológico de Iximché requiere atravesar el pueblo y avanzar un poco más, lo que fácilmente añade media hora al viaje. Un dato importante para tener en cuenta en nuestros apuntes.

No anoté la hora exacta de llegada, pero calculo que fue alrededor de las 11 a.m.. Nuestro compañero Ebbher ya se había encargado de reunir con antelación los Q5 por persona para cubrir la entrada al parque arqueológico, tarifa válida para nacionales y residentes —como yo, a quienes el profe Gustavo llama –bromeando– “importados”, por ser total o parcialmente foráneos.

Antes del ingreso, el profesor Gustavo nos dio algunas indicaciones. Subrayó que como guías transmitimos energía a los grupos y que de nuestra actitud depende, en gran medida, si un viaje resulta feliz y exitoso. También nos habló del respeto hacia las actividades que allí se realizan, en especial los rituales mayas ancestrales, que todavía están permitidos en el lugar. Nos advirtió sobre la importancia de pedir permiso antes de tomar fotografías, sobre todo cuando se trata de ceremonias privadas.

Le pidió a Evelyn, nuestra compañera instruida en espiritualidad maya, que nos ampliara el tema. Ella nos explicó acerca de los rituales públicos que se celebran en fechas clave como los solsticios y equinoccios, momentos en los que las comunidades maya agradecen por la siembra, la cosecha, entre otros puntos. Y es que en este sitio, así como otros se similar naturaleza, a través de los juegos de luz y sombra proyectados sobre los edificios, los mayas podían reconocer el momento exacto del año en que se encontraban. Esta forma de observar el cielo era al mismo tiempo una herramienta práctica y una expresión de su cosmovisión.

Antes de entrar al parque arqueológico, pasamos al museo de sitio. El tiempo era limitado, así que apenas hicimos un recorrido breve. Sin embargo, es un lugar que bien vale al menos una hora para quienes disfrutan leer y observar con calma cada detalle de lo que allí se cuenta. Esa primera impresión nos dejó claro que esta visita sería apenas un primer encuentro con Iximché. Para conocerlo de verdad se necesita más: preparación previa con estudio personal y suficiente tiempo para explorarlo a fondo.

Busca y encuentra entre ruinas

Luego de la breve introducción en la entrada y el paso por el museo, ingresamos al parque arqueológico. Apenas a unos metros dentro, el profesor nos detuvo para darnos instrucciones sobre la actividad práctica que realizaríamos.

Nos dividió en ocho grupos de tres personas cada uno y a cada equipo le asignó un espacio específico dentro del parque: los juegos de pelota,  templos,  palacios, entre otros.

A mi grupo —formado por Ebbher, Yefferson y yo— nos correspondió el Palacio 1. La dinámica iba así:

  1. Ubicar el lugar asignado.
  2. Marcarlo en Google Maps con un pin de referencia.
  3. Tomar fotografías como registro para el pin.
  4. Investigar un poco sobre las generalidades del lugar asignado.
  5. Regresar al punto de encuentro una hora más tarde para presentar una breve explicación de máximo cinco minutos por grupo.

El ejercicio no quedaría hasta ahí, ya que contiene una segunda parte, de carácter individual: elaborar una ficha técnica completa de una visita a Iximché, tal como lo haríamos siendo guías de turismo profesionales. Esa tarea quedaría pendiente para entregar la próxima semana.

Con mis compañeros de grupo pensamos que, por tratarse del “gran palacio”, sería muy evidente su ubicación. Pero admito que nos costó buen tiempo dar con él. Teníamos un mapita, aunque no nos resultaba del todo claro. En ese intento nos topamos con Esteban, que estaba con su grupo en uno de los juegos de pelota, y él nos compartió otro mapa mucho más claro. Gracias a eso finalmente logramos ubicar el Palacio 1.

Lo marcamos en Google Maps —ya tenía un pin previo de alguien más— y agregamos nuestras propias fotos. Después nos sentamos a buscar información sobre el lugar. Según lo recabado, el Palacio 1 se ubica en la Plaza B, una de las seis plazas que conforman Iximché. Se levanta sobre una plataforma de aproximadamente tres metros de altura y está conformado por ocho patios interconectados con alrededor de 25 estructuras perecederas.

Aunque habría funcionado como zona residencial del clan Sotz’il, también tuvo usos ceremoniales, a juzgar por los altares encontrados en medio de los patios. Entre los hallazgos arqueológicos destacan quemadores de incienso, cuchillos de obsidiana y abundante cerámica doméstica.

Mientras investigábamos, Evelyn nos avisó por el chat que en algún punto del parque se estaba realizando una ceremonia maya. Sin embargo, por el atraso que llevábamos y la presión de cumplir con la tarea, no fuimos a observarla. Luego nos contaron que había sido muy interesante, incluso viéndola de lejos. Foto ceremonia: @_rudyemanuel

El tiempo se nos pasó volando, tanto que excedimos la hora prevista para la actividad. Cuando todos nos reunimos nuevamente en el punto de encuentro, el profesor indicó que, como ya se veía venir la lluvia y además era tarde para el almuerzo, lo mejor sería subirnos al bus. Al final no expusimos lo investigado en ese momento, pero quedó pendiente para el lunes siguiente, siendo el martes el día en que entregaríamos nuestro trabajo individual completo.

Almuerzo y el queso de Tecpán

Por votación entre tres opciones que nos dio el profe, ganó la de almorzar en El Rincón Suizo. Algunos compañeros llevaban su propia comida, pero en el restaurante les cedieron un espacio para que pudieran consumirla sin problema, y además tuvieron tiempo para divertirse un poco más en los alrededores, a juzgar por las fotos que enviaron al chat de WhatsApp. Foto de @jaguarnegro.travel

Quienes optamos por comer allí también pasamos buen momento: la comida estuvo muy buena, pero lo mejor fue que, después de ocho años, pude volver a darme un antojo especial: Queso de Boy, un queso madurado característico que venden en ese lugar. El precio: Q90 la libra, unos $12, por si algún día quieren pasar a buscarlo.

De repente se nos hicieron casi las 4 de la tarde. Definitivamente ya era hora de regresar. Fotos comiendo en El Rincón Suizo, tomadas por Gustavo Samayoa, nuestro profesor. La penúltima selfie, por Ana Coral; y la última por @happy.soul_95

Tarea pendiente: “Mucho más por descubrir

Iximché es un lugar clave para entender Guatemala, en especial el nacimiento de la capital hispánica tras la incursión de Pedro de Alvarado en la región. Por eso titulé este recuerdo como “Un día en Iximché, la cuna de Guatemala”.

Este sitio no solo cuenta el inicio oficial de “Guatemala”, cuando en 1524 los conquistadores europeos fundaron la Villa de Santiago de los Caballeros de Guatemala, llamándole así por primera vez.  Iximché también su historia previa: la habitación del reino kaqchikel, quienes habían llegado unos siglos antes desde el valle de México. Allí se fundieron entre las etnias mayas originarias que ya habitaban la zona, dejando como testimonio las piedras y vestigios que hoy todavía nos hablan de esa herencia.

Nos queda mucho por estudiar y por armar en ese gran rompecabezas que, como guías, debemos ir construyendo para orientar mejor a los turistas que traigamos no solo a Sacatepéquez, sino también a sus alrededores.

La otra gran lección del día es que el guía de turismo no solo transmite conocimientos bien fundamentados, sino que forma parte integral de toda la experiencia. Eso incluye la energía positiva que se inyecta al viaje y el compañerismo que se vive en el camino. El buen ambiente es otro de los ingredientes indispensables de los que también somos responsables.

Al final, pasar un buen momento —y si es posible, hacerlo inolvidable— dependerá mucho de lo que hagamos sentir a los turistas que guiemos.

Pasaditas de las 5 de la tarde ya estábamos de regreso en el INTECAP. La lluvia nos acompañó durante buena parte del camino, mientras algunos compañeros fueron quedándose en la ruta, hacia sus casas.

2 comentarios

  1. Excelente Blog… y un honor estar apoyando tu desarrollo, primero como Guía de Turistas, y, confiando en Dios, más adelante como emprendedora al frente de tu agencia operadora de turismo receptivo!! Saludos y bendiciones

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